miércoles, 7 de noviembre de 2007

El olvido se hace eterno.


El olvido se hace eterno. El poeta loco se fue en su nave para no volver jamás…

Otra vez llueve. El cielo se tiñe de cromos intensos. El viento helado me penetra por los poros, por los ojos.
Me duele la piel, pero me quedo igual, estática, mientras la noche va cayendo suave, como un telón.
Los árboles son sombras que se agitan. Esqueletos que deja el otoño descarnados…
Yo también me siento una sombra, una nube oscura que pasa a punto de explotar, de derramar mares… Se que la tormenta pasará y algún día se aplacarán mis huracanes internos ¿Pero es necesario caminar la vida tan vacía? Tan a la deriva…
Bastaría con que regreses, que abras mis cajones, que me toques el pelo
y me abraces. O sólo digas: Estoy, no tengo preguntas, no tengo reclamos
Mi paisaje a tu lado cambia.
La noche se va cerrando. Los colores desaparecen. Sigo sola, a la espera de que algo ocurra. Nada ocurre…estas muerto.
El dolor sólo se compara con parir. Pero igual me dejas, en esta eternidad de nadas. Suspendida en el instante.

Obra: "Dolor"

Un diamante negro