martes, 24 de julio de 2007


Ángel urbano
“Bienaventurados los mansos porque
ellos poseerán la tierra…
Mt 5, 3-12



Sempiterno fumador de chalas caseras; producto del cultivo en macetas oxidadas y alimentadas sólo por la lluvia. Tenés tu propia plantación clandestina de fantasías, que alimentan cuerpo y alma, y te sacan de la más profunda soledad.
Orillero por elección. De orilla sin espuma de mar. De orilla sin el oleaje suave del río; en el que la luna, hecha como del reflejo del cristal, se proyecta, pretendiendo iluminarnos. Ni siquiera de riachuelo con desechos fabriles. Orillero de la acumulación de inundaciones en zona baja. Habitante de rancho de chapa y cartón. Esa es tu realidad y tu destino.
Tiraste un montón de semillas de marihuana, y se hizo el milagro…Como de oreganatto el campo.
Cuando las últimas luces del día se disipan, reemplazadas por las sombras de la noche, sacas el carro de maderas mal clavadas y salís para hacer el mango.
Reciclador urbano, todo te sirve, nada se pierde; mucho menos la ilusión de que la página gire y tu destino sea otro.
Atrás quedaron mujeres y un número incontable de hijos guachos, sin destino. Portadores de genes marginados.
La chala verde te mantiene abierta la puerta de la fantasía, y no te deja pensar en nada más; ni siquiera en el hambre que te acosa como puñales puntiagudos, convirtiéndose en feroces mastines, negros y monstruosos que atacan sin piedad. La cosa hervida de origen indescifrable, aplacará tu dolor.
No te alimentaste del rencor, aunque hubiese sido el camino más fácil. Todavía soñás con encontrar un arco iris entre la basura, y cambiar tu destino de reciclador.
Cuando el carro se llena, terminas la tarea, para de nuevo comprobar que tu espalda se curva peligrosamente. Sabés que sentirás dolor, calambres, pero nada que el cultivo de tus macetas no pueda aplacar.
Igual que cuando ves a esos niños repletos de ampollas, infecciones de la marginalidad, vientres hinchados; por un momento, solo por un momento, sentís el peso del tiempo implacable sobre tus hombros, pero luego entendés que no tiene sentido sufrir por aquello que no se puede cambiar. Sabiduría popular orillera, conformismo de la miseria, que más da.
Luego amanece, y es como un milagro. Atrás quedó todo aquello que no sirve.
Las últimas luces de mercurio son reemplazadas ahora por las del amanecer. La calle está desierta.

Cuando la Navidad está próxima, y te asalta la nostalgia, recordás a tu familia primaria, de quien heredaste la pobreza y la ignorancia. Un padre changuero, casi siempre borracho y agresivo. Una madre callada, que recibe golpes e insultos sin defenderse. Demasiado gastada a fuerza de parir sin ganas, sin amor, solo por los tristes presagios del destino. Destino que siempre está en manos de otros. Destino que no les pertenece, y la certeza absoluta de que lo malo, viene de los hilos de las marionetas que manejan todo.
-¡Si no te quiere tu madre! Te repetís, mientras te tomas unos mates lavados de tanto usar la misma yerba, y contemplás el agua estancada y putrefacta que refleja sólo el abandono.
Un Universo mezquino, cruel, producto de la desidia, te persigue desde siempre. Sin embargo hay algo que no te permite flaquear, que hace que cada día despiertes sin esa punzada en el pecho que produce la angustia. Y ese algo que te mantiene en pie, se renueva día a día porque te dice que las cosas van a cambiar, aunque te rodee la amargura en la cara de tanta gente. Aunque todo esté en contra. Aunque el agua penetre por los agujeros de tus zapatos y entre las chapas oxidadas. Aunque los que manejan las marionetas miren para otro lado. Aunque mueran tantos niños inocentes. Aunque tantos otros vivan de desechos…
Ángel urbano, la esperanza es tu amiga, te acompaña, te mima y te abriga cuando el frío te escarcha en tu rancho de cartón. Solo le pedís una cosa: que te siga acompañando en esa búsqueda eterna, que no te dé la espalda, que te mire con sus ojos verdes y que te mienta…que te mienta siempre.



Glosario
Chala, así se le dice a la hoja de marihuana vulgarmente.
Orillero, que vive en la orilla
Oreganatto, campo de orégano, palabra mezcla de italiano y español.
Mango del lunfardo, léxico porteño, significa dinero

Un diamante negro